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1.9-La inteligencia de Dios y la humana

Autor: P. Jorge Loring |
Fuente: Para Salvarte

Si un día naufragas en alta mar, y agarrado a un madero llegas a una isla desierta, aunque allí no encuentres rastro de hombre, ni un zapato del hombre, ni un trapo de hombre, ni una lata de sardinas vacía, nada; pero si paseando por la isla desierta encuentras una cabaña, inmediatamente comprendes que en aquella isla antes que tú estuvo un hombre.

Comprendes que aquella cabaña es fruto de la inteligencia de un hombre.
Comprendes que aquella cabaña no se ha formado al amontonarse los palos caídos de un árbol. Comprendes que aquellas estacas clavadas en el suelo, aquellos palos en forma de techo y aquella puerta giratoria son fruto de la inteligencia de un hombre. Pues si unos palos en forma de cabaña requieren la inteligencia de un hombre, ¿ no hará falta una inteligencia para ordenar
los millones y millones de estrellas que se mueven en el cielo con precisión matemática?

Isaac Newton (1642-1727) y Johannes Kepler (1571-1631) formularon matemáticamente las leyes que rigen el movimiento de las estrellas del Universo; pero Newton y Kepler no hicieron esas leyes, porque las estrellas se movían según esas leyes muchísimos años antes de que nacieran Newton y Kepler. Luego hay alguien autor de esas leyes que rigen el movimiento matemático de las estrellas.

Por eso el cosmonauta Borman dijo desde la Luna:«Nosotros hemos llegado hasta aquí gracias a unas leyes que no han sido hechas por el hombre».

Y Newton: «El conjunto del Universo no podía nacer sin el proyecto de un Ser inteligente»56. «Me basta -ha dicho Alberto Einstein reflexionar sobre la maravillosa estructura del Universo, y tratar humildemente de penetrar siquiera una parte infinitesimal de la sabiduría que se manifiesta en la Naturaleza»57. Dijo también: «Dios no juega a los dados»58

La inteligencia que ordena las estrellas en el cielo y dirige con tanta perfección la máquina del Universo es la inteligencia de Dios.
Por eso dice la Biblia: «Los cielos cantan la gloria de Dios» 59.
Las criaturas son dedos que me señalan a Dios. Pero hay gente que se queda mirando el dedo y no ve más allá.

«Nada menos que André Gide dijo: “No creer en dios es mucho más difícil de lo que se piensa. Para seguir haciéndolo es necesario abstenerse de mirara la Naturaleza y de reflexionar sobre lo que vemos»60.

Resulta ridículo que Salvatore Quasimodo dijera, cuando los soviéticos lanzaron el Sputnik, en octubre de 1957: «El hombre le está haciendo la competencia a Dios en el dominio del espacio».
Puede ser interesante mi vídeo titulado: La astronomía lleva a Dios61.

1,10. No es lo mismo Astronomía que Astrología. La Astronomía es ciencia; la Astrología, en la que se basan los horóscopos, cuento. Así opinan Shawn Carlson, Físico de los Laboratorios Lawrence Berkeley (California) y Andrew Fraknoi, responsable de la Sociedad Astronómica del Pacífico62.

Recientemente doscientos cincuenta y ocho científicos del mundo entero han firmado un manifiesto a la prensa para desengañar al pueblo crédulo que se fía de la Astrología, debido a la propaganda que hacen de ella los medios de comunicación. Entre otras cosas, en este manifiesto se dice lo siguiente:

«Es simplemente un error imaginar que las fuerzas ejercidas por las estrellas y los planetas en el momento del nacimiento, pueden, de alguna forma, determinar nuestro futuro. Tampoco es verdad que la posición de los objetos celestes hagan que ciertos días o períodos de tiempo sean más favorables para emprender algún tipo de actividad, o que el signo bajo el que uno ha nacido determine la compatibilidad de su relación con otras personas...

Creemos llegado el momento de rechazar vigorosamente las afirmaciones pretenciosas de los astrólogos charlatanes. Quienes continúan teniendo fe en la astrología lo hacen a pesar de que no hay ninguna base científica para sus creencias, y sí una fuerte evidencia de lo contrario»63.

La prueba de que los astros no determinan el futuro de las personas se confirma por el hecho de que dos hermanos gemelos, que nacieron con la misma estrella, uno tiene una muerte trágica de niño, y el otro tiene una vida larga, próspera y feliz.
El profesor Stanley L. Jaki de la Universidad de Seton Hall de New Jersey. (EE.UU.) manifestó que la astrología carece de fundamento científico64 .

Creer en los horóscopos es pura superstición. Lo que ocurre es que cuando disminuye la fe en Dios aumenta la credulidad en las supersticiones.

Lo mismo podríamos decir de los futurólogos.

En agosto de 1999 todos los medios de comunicación se hicieron eco de la profecía de Nostradamus, según la cual el fin del mundo sería el próximo día 11. La profecía fue un fracaso. Por eso hoy seguimos vivos. Doce personas se suicidaron por miedo a lo que iba a pasar el 11 de agosto65.

Para esa misma fecha otros anunciaron una catástrofe en París, hasta el punto de que el célebre diseñador Rabanne clausuró sus tiendas en París66. Tampoco pasó nada catastrófico.
Es curioso que ningún futurólogo avisó del tremendo acto terrorista del 11 de septiembre del año 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York, en el que murieron tres mil personas. No lo dijeron porque no lo sabían. Si lo hubieran sabido, lo hubieran dicho; y además de hacerse famosos, hubieran evitado una catástrofe.

1,11. La máquina fotográfica fue un descubrimiento transcendental para la cultura de los hombres. Antes, sólo se podía conocer lo que se veía con los propios ojos. Desde que se inventó la fotografía es posible conocer los paisajes, los monumentos, las obras de arte y los grandes personajes del mundo entero sin salir del lugar en que se ha nacido.

El invento de la máquina fotográfica supone una gran inteligencia, y los hombres han tardado muchos años en descubrirla. No se descubrió hasta el siglo pasado.

Sin embargo, mucho antes de que los hombres inventasen la máquina fotográfica -desde el principio de la humanidad- ya estaba inventado el ojo humano, maravillosa máquina fotográfica, que saca diez fotos por segundo, no es necesario pasar el carrete y además se enfoca sola gracias a la maravillosa constitución del cristalino. El inventar el ojo supone todavía más inteligencia que el inventar la máquina fotográfica.

El Catedrático de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Clermont-Ferrand y de la de París, y Presidente de la Academia de Ciencias de Francia en 1967, el Dr. Pierre-Paul Grassé, demuestra en un documentado estudio que el ojo no puede ser el resultado del azar, sino fruto de una inteligencia ordenadora67 .

«El corazón late unas setenta veces por minuto. A lo largo de una vida lo ha hecho unas tres o cuatro mil millones de veces. Por cada contracción aspira y riega un decilitro de sangre, lo que supone 18.000 litros al día, cuatro millones de litros al año, y 250 millones de litros en unavida de setenta años»68.

¿Qué máquina hecha por el hombre puede hacer esto, sin mantenimiento ni recambios?

La hoja verde es una fábrica de oxígeno. Con la luz del Sol lafunción clorofílica de las plantas transforma el anhídrido carbónico que exhalamos al respirar en oxígeno.
Unos científicos de la Universidad de Sevilla han logrado repetir el en laboratorio lo que hacen las plantas.

El ejército norteamericano ha conseguido una seda muy resistente para el tejido de los soldados fabricando una fibra de tela de araña sintética69.

La célula es una fábrica de productos químicos.
La cadena del ADN es el manual de instrucciones para fabricar estos productos cuando los necesita. Este manual está escrito solamente con cuatro letras (C,G,A,T) que representan cuatro bases diferentes. Las distintas combinaciones de estas bases forman los genes. Cada gen es un trozo del ADN70 .

Uno de los grandes adelantos de la aviación moderna es el piloto automático con el cual un avión puede volar sin ningún hombre que lleve los mandos.

Pero los hombres no han inventado todavía ni inventarán jamás, un avión que no sólo vuele sin piloto, sino que además se busque él solo la gasolina, se haga él solo el hangar y, lo que es más, fabrique él solo otros aviones como él, que a su vez hacen otros aviones, y así indefinidamente.

Este avión maravilloso que nos parece imposible que se invente jamás, existe desde tiempos remotísimos: son los pájaros.
El pájaro es un avión que vuela solo, se busca él solo la gasolina (alimento), se hace él solo el hangar (nido), unas veces con ramajes y otras con cemento (nido de golondrinas).

¿Y cómo se fabrica este avión?
¡Con sólo calentar un huevo!

Con poner un huevo de gallina a cuarenta grados centígrados de temperatura, durante veintiún días, sale un pollito saltando y piando.
En el huevo frito que te ponen delante en la mesa, ¿me quieres decir dónde está el pico, los ojos, las plumas?

¿Cómo se forma todo esto en el pollito?
Con sólo calentar el huevo un poco.

¡Qué invento tan maravilloso es el del huevo!
¡Qué inteligencia tan grande supone inventar el huevo!

En el huevo, lo mismo que en la Naturaleza toda, hay leyes que rigen su evolución.
Pero los hombres no saben inventar un huevo artificial que poniéndolo en una incubadora saque un pollito, el cual ponga a su vez otros huevos de los que nazcan nuevos pollitos, y así sucesivamente. El hombre no lo sabe, pero lo sabe Dios que es el inventor de la Naturaleza.

El colibrí sabe volar hacia atrás: se acerca a la flor a chuparle el néctar con su largo pico, y luego retrocede. Nuestros aviones no pueden volar hacia atrás.

En 1966 estuve dando conferencias en la Sociedad Hullera Vasco- Leonesa, y me quedé asombrado al ver allí un ordenador IBM que podía realizar tres mil operaciones por segundo.

Hoy hay ordenadores que pueden realizar veintidós millones de operaciones por segundo71. Recientemente la IBM ha presentado el
ordenador más rápido y potente del mundo: el Pacific Blue, capaz de calcular tres trillones de operaciones por segundo72.
Pero la calculadora no tiene inteligencia. La inteligencia está en el que la inventó.

Aunque parece una máquina inteligente, sin embargo, no progresa por sí misma, no es consciente de sus propios actos.
La máquina no sabe lo que hace, ni por qué debe hacerlo así, y no de otra manera.

La máquina sólo puede resolver mecánicamente el tipo de problemas para los que la ha preparado de antemano un ser inteligente73 .
«Ninguna máquina es capaz de plantearse problemas que no le hayan sido previamente planteados»74 .

El robot no puede programarse a sí mismo75. Dice D. Salvador de Madariaga: «La máquina es un pensamiento cristalizado; jamás se vio una máquina que no fuera consecuencia de un pensamiento»76.
La máquina no piensa por sí misma, no fabrica ninguna información nueva, es incapaz de un pensamiento creador, se limita a ejecutar el programa que ha recibido.

El pensamiento creador y la iniciativa pensante está en el hombre77.

«Una máquina muy perfeccionada podría hacer muchas cosas, pero nunca podrá sustituir al hombre»78.
El cerebro tiene catorce mil millones de neuronas. En el organismo humano hay alrededor de sesenta billones de células.

Todas estas células evolucionan según un plan determinado79 .

De la fusión de dos células (el espermatozoide y el óvulo) proceden los cien billones de células que forman el ser humano. Y las especializaciones de cada célula (muscular, adiposa, cardíaca, hepática, renal, etc) es superior a todas las especializaciones creadas por el hombre en profesiones, técnicas, artes y oficios80 .

Estas células tienen un sistema inmunitario para defenderse de los enemigos exteriores: son los fagocitos (leucocitos = glóbulos blancos), que detectan al enemigo, lo analizan, lo identifican, y organizan su destrucción81

«Una máquina electrónica abarca una serie de acciones planificadas.
»La señal de comienzo de una acción depende de los resultados de la acción precedente.
»Los animales “funcionan” de acuerdo con líneas similares. »En respuesta a un estímulo condicionado ejecutan un movimiento reflejo (...)
Las máquinas electrónicas operan de acuerdo con programas estrictos y detallados, de los cuales no pueden desviarse ni un ápice.
Una máquina lo único que puede hacer es ejecutar su propio programa.

No introduce en el proceso ningún elemento creativo»82 .

Hoy se habla impropiamente de inteligencia artificial. D. Ramón López de Mántaras, doctor en Físicas, Profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y Premio al Mejor Trabajo Europeo de Inteligencia Artificial, reconoce que «no es posible fabricar máquinas realmente inteligentes. Por eso habría que cambiar la expresión de “inteligencia artificial»83 .

1,12. Los animales se mueven por instintos.

El instinto hace que el pajarillo busque palitos para hacer su nido, y que el orangután coja un palo para alcanzar la fruta del árbol.
Y estos instintos se trasmiten por generación a sus descendientes.
Los animales tienen instintos maravillosos.

Según las investigaciones del Dr. Walter Frese, del Instituto Max Planck, las palomas mensajeras se orientan en sus vuelos gracias a una especie de brújula biomagnética que tienen84.

Los tiburones se orientan durante las migraciones sirviéndose del campo magnético terrestre85.
Las abejas utilizan para orientarse la polarización de la luz y ven el ultravioleta86

Los elefantes se comunican por infrasonidos. Los investigadores americanos Payne y Poole han logrado identificar más de treinta modulaciones diferentes entre las comunicaciones entre elefantes87 .
La serpiente de cascabel posee un magnífico detector de rayos infrarrojos de exquisita sensibilidad para advertir la presencia de su presa en la oscuridad88.

Hay mariposas que ven con rayos ultravioleta, como nuestros científicos modernos.
Los delfines localizan los obstáculos sumergidos en el agua por medio de una sonda acústica como los barcos modernos89.

Según los investigadores Ott y Schaeffel el ojo del camaleón le permite medir con precisión la distancia de su presa, como un moderno aparato de telemetría90
Recientemente, la empresa norteamericana, AIR TASER, de Arizona, ha difundido una pistola eléctrica, de defensa personal, que deja electrocutado temporalmente al agresor. Esto es lo que hace el pez «Raya
eléctrica del Pacífico», que para cazar a su presa le lanza una descarga eléctrica de 220 voltios y 20 amperios. Este pez habita en las aguas de la Baja California, y fue clasificado por Ayres en 185591.

Un murciélago sin ojos vuela sin tropezar en una habitación cruzada por cables en todas direcciones. ¿Cómo se guía? El murciélago no lo sabe, pues no tiene inteligencia; pero lo sabe Dios que es quien ha hecho el murciélago y le ha dotado de una especie de radar que emite ondas ultrasonoras, según los estudios de los norteamericanos Griffin y Galambos92. ¡Qué inteligencia tan grande tiene el inventor de la Naturaleza!

1,13. Toda la Naturaleza está llena de maravillas:

Las golondrinas en sus migraciones recorren al año quince mil kilómetros.
Las ocas rebasan el Himalaya a seis mil metros de altura.
Las arañas producen al mes tres kilómetros de hilo.
La mariposa tiene veinte mil ojos.
La abeja reina pone tres mil huevos al día.
La malva produce al año veinticinco millones de peces.

Dios es más maravilloso en lo pequeño que en lo grande.

En 1989, con ocasión de un trabajo de investigación que estaba haciendo un equipo de ingenieros sobre el Sudario de Oviedo, para confirmar la autenticidad de la Sábana Santa de Turín, estuve en el
Laboratorio de Investigación de Hidroeléctrica Española, donde trabajan estos ingenieros. Allí pude contemplar en un microscopio electrónico de barrido (scaner), (que puede llegar hasta los doscientos mil aumentos), la estructura de un grano de polen, un pelo de mosca, maravillosamente
contorneado, el alvéolo de un ojo de mosquito, etc. etc. ¡Algo impresionante!

No sabe uno que admirar más, si las maravillas grandes o las pequeñas.
Si las velocidades de las estrellas, o la rapidez de la mosca moviendo sus alas 480 veces por segundo.
Si el tamaño de los astros, o la maravillosa constitución del átomo compuesto de electrones, protones, neutrones y demás partículas subatómicas de existencia efímera93, en el que los electrones giran
alrededor del núcleo, que representa al resto del átomo lo que una pulga a un estadio de fútbol94.

La complicación del ADN es tan grande que «requiere una inteligencia»95.
«El átomo es la porción indivisible de un elemento químico. Si lo dividimos en partículas subatómicas, deja de ser ese elemento químico. (...)

Y está prácticamente vacío. Si el núcleo fuera del tamaño de una canica, los electrones estarían a una distancia de un kilómetro»96. El núcleo del átomo mide una billonésima de centímetro97.

«En el seno de los laboratorios de física, y en las profundidades de enormes aceleradores, comenzaron a descubrirse nuevos elementos y partículas, cada vez más pequeñas, hasta llegar a los «quark», que parecen ser verdaderamente los últimos componentes de la naturaleza»98.

No sabe uno qué admirar más, si la exactitud del movimiento de los astros, o el prodigioso instinto de las abejas para hacer las celditas hexagonales de su panal con la perfección con que podría calcularlas el
mejor de los ingenieros: la forma hexagonal permite la máxima capacidad con el mínimo material, uniendo la resistencia al aprovechamiento del espacio intermedio. Las abejas realizan en sus colmenas un difícil problema de estereometría con más precisión que el célebre matemático König, que
al hacer el cálculo se equivocó por una errata en la tabla de logaritmos99.

Los sapientísimos instintos de los animales, y las leyes todas del Universo están diciendo a voces que han sido hechos por una gran inteligencia.

Precisamente es muy reciente el nacimiento de una nueva ciencia, la Biónica, que se basa en el estudio de los seres vivos para hacer aplicaciones por los ingenieros100. El nombre de Biónica es contracción de biología y electrónica.

La Naturaleza ha conseguido cosas de técnica superior a la del hombre. El hombre no ha llegado al vuelo en zig-zag como la mosca, ni a la bioluminiscencia de algunos gusanos y peces de las profundidades abisales que emiten luz de su cuerpo.

1,14. La evolución misma que hoy se estudia en distintos campos de la ciencia, responde a unas leyes que rigen ese proceso evolutivo, y que armonizan todas las evoluciones del Universo.

La razón suficiente de las leyes que rigen esta evolución es la inteligencia de Dios101.
Antes se consideraba la Naturaleza actual como obra directa e inmediata de Dios.

Hoy la consideramos más bien como el resultado de unas leyes que Dios ha puesto en la misma Naturaleza, y que han regido la evolución que nos ha llevado a lo que hoy contemplamos.

No puede haber leyes si alguien no las hace. La ley supone un legislador inteligente, distinto de ella. Todo el mérito de la ley es de quien la ha puesto.

El Dr. Bermudo Meléndez, presidente de la Real Sociedad Española de Historia Natural y Catedrático de Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid, dice en la Revista IBÉRICA102, en un artículo
titulado Estado actual de la teoría de la evolución: «Cuanto más investigamos el mecanismo del proceso de la evolución, tanto más comprendemos la realidad de la existencia de una inteligencia infinita
capaz de haberlo programado todo».

El Padre Teilhard de Chardin, que es actualmente el jesuita de más fama internacional en el terreno de la evolución, dice que «la evolución, como todos los procesos naturales, es un proceso sujeto a una ley que señala una dirección»103.

Newton, hablando del cosmos dijo: «Hay que reconocer la voluntady el dominio de un Ser Inteligente y poderoso»104.
Y en otro sitio: «¿De dónde proviene todo ese orden y belleza que vemos en el mundo? ¿Fue el ojo ideado sin ingenio en materia de óptica? ¿No parece claro que existe un Ser Inteligente?»105.

Einstein escribió en The World as I see it: «La ley del cosmos revela una inteligencia de tal superioridad que comparada con ella todo pensar humano es insignificante».

El Premio Nobel de Física Alfredo Kastler declaraba en agosto de 1968: «La idea de que el mundo, el Universo material, se ha creado él mismo, me parece absurda.

»Yo no concibo el mundo sino con un Creador, por consiguiente, Dios. Para un físico, un solo átomo es tan complicado, supone tal inteligencia, que un Universo materialista carece de sentido».


1,15. Es absurdo pensar que la Naturaleza se ha hecho sin la intervención de una inteligencia. 

¿Te parece posible que un mono tecleando en una máquina de escribir componga este libro que tienes en las manos?

Pues esto es mucho más probable que suponer que no ha intervenido una inteligencia en la formación del ojo humano (maravillosa máquina fotográfica), la agilidad de una mosca en el aire, o la función clorofílica de una hoja verde, que es un auténtico laboratorio químico.

Las plantas son sensibles al aire, al Sol, a la luz, a la oscuridad, a la electricidad, al magnetismo, etc.; sintetizan sustancias y fabrican oxígeno107: las plantas con la luz del Sol, desprenden oxígeno del agua, y absorben el anhídrido carbónico para sintetizar glucosa.

En 1976 un grupo de científicos españoles de la Universidad de Sevilla ha logrado en el laboratorio repetir lo que hacen las plantas. Es decir, que este fenómeno se realiza en las plantas según unas reacciones de leyes determinadas. Donde hay ley, orden, organización, hay inteligencia.

Azar es lo que sucede sin ser dirigido por una inteligencia108 .

No es lo mismo «azar» que «falta de información».
El que salga «cara» o «cruz» al tirar una moneda al aire, más que azar es falta de información. Si conociéramos todas las variables que intervienen, podríamos saber si iba a salir cara o cruz.
Lo mismo habría que decir de la cara que queda arriba al tirar un dado. El que no sepamos predecirlo no significa que no se deba a leyes determinadas.
Por eso, muchas cosas que atribuimos al azar es por falta de información.
En cambio, el ciego azar es totalmente aleatorio, como sería que un mono, tecleando en una máquina de escribir, sacara el libro que tienes en las manos.

Lo casual no se repite varias veces seguidas.
Lo que sale por casualidad no es repetible a voluntad todas las veces que se desee, por ejemplo el Premio Gordo de la lotería; en cambio, lo que es fruto de la inteligencia, sí se puede repetir a voluntad.
Por eso el hecho científico puede repetirse a discreción, pues siempre se pueden conseguir los mismos efectos al poner las mismas causas.

Pero lo que sale por azar no puede repetirse a voluntad.
Las letras que forman este libro han necesitado muchas horas de trabajo para que digan lo que dicen.
Si yo meto en un cubo todas estas letras y las tiro al suelo, hay una probabilidad contra miles de millones de que las letras salgan en el orden que tienen en mi libro. Y desde luego todo el mundo comprenderá que no saldría cincuenta veces seguidas. Las cincuenta ediciones de mi libro no
hubieran salido con meter las letras en un cubo y tirarlas al suelo cincuenta veces.

Este libro tiene un millón de letras sin contar puntos y comas. Al tirarlas al suelo, ni siquiera caerían derechas y en línea recta.
Para que las letras se ordenen formando palabras, y las palabras se ordenen formando frases, hace falta una inteligencia ordenadora.
Evidentemente, el orden que las letras tienen en este libro es uno de los órdenes posibles.
Pero la probabilidad de que caigan las letras en este orden es una contra un número que tiene tres millones de cifras. El cálculo se ha hecho con calculadora. El número es tan grande que si lo  mombráramos por su nombre propio, pocas personas lo entenderían: el número de permutaciones
es de quinientos milillones (500.000 grupos de seis cifras).

Para escribirlo con números del tamaño de las letras de este libro necesitaríamos una tira de papel de seis kilómetros de larga.
Es decir, la probabilidad de que salga este libro al tirar las letras del cubo al suelo es prácticamente nula. Y menos aún que salga cincuenta veces seguidas.

La prueba es que si alguien se apostara un millón de pesetas de que lo conseguiría, cincuenta veces seguidas, como las ediciones de este libro, aceptaríamos encantados la apuesta, seguros de ganarla.
Pues si para hacer este libro hace falta una inteligencia ordenadora, ¿se habrán formado sin inteligencia ordenadora las moscas, las flores, los pájaros y el cosmos de precisión matemática?
piano.

Dice Paul Davies en su libro La mente de Dios : «Cuesta trabajo creer que este intrincado universo exista por casualidad»109.
El que contemplando el mundo sólo ve materia, es como el que entra en la Biblioteca Nacional de Madrid y sale diciendo que allí sólo hay papeles manchados con tinta de imprenta.

Salvador de Madariaga dice: «Creo que la atribución del Universo y de la vida a la copulación del azar con la necesidad es un disparate de tal envergadura, que no hay intelecto humano medianamente ejercitado que lo pueda sostener en serio; y que la prueba de la existencia de un Creador es cosa al alcance de cualquier cabeza sana»110.

«El azar es algo inconsistente y poco creíble»111. El azar no explica nada. Es tan sólo la razón de nuestra ignorancia. Llamamos azar al suceso que no hemos podido prever112.

El hecho de que al echar los dados no podamos prever qué cara quedará arriba, no significa que eso no se deba a una porción de combinaciones de fuerzas que no conocemos de antemano, pero que
existen.

Por eso dijo Jules-Henri Poincaré, Profesor de Física Matemática en la Universidad de París: «El azar no es más que la medida de nuestra ignorancia»113. Y Monod reconoce que su tesis del azar es «una
declaración de ignorancia»114 .
Dice Wenher von Siemens: «Cuanto más penetro en el reino de las fuerzas de la naturaleza, tanto más sube mi admiración de la Sabiduría que resplandece en la Creación»115.

«El estudio objetivo de la Naturaleza, en su complejidad, no puede contentarse con el azar, estando ausente la inteligencia; sino debe admitirse que la Naturaleza reclama una Mente Superior»116.

Y Kastler, Premio Nobel, afirma: «Querer admitir que el azar haya creado el ser viviente me parece absurdo»117.


53 JAMES JEANS: Los misterios del universo, pg.175
54 DESIDERIO PAPP: Einstein, 3º, XIII, 7. Ed. Espasa Calpe. Madrid, 1979
55 Revista INVESTIGACIÓN Y CIENCIA, V, 1.963, pg.53
56 ISAAC NEWTON: Scholium Generale de sus Philosophiae Naturalis Principia
57 ANTONIO DÚE, S.I. : El cosmos en la actualidad científica, I, 5. Ed. FAX. Madrid
58 MAX BORN: Ciencia y conciencia de la Era Atómica, 1º, IX. Alianza Editorial.
Madrid, 1971
59 Salmo, 19:2
60 VITTORIO MESSORI:Algunas razones para creer, XIV.Ed.
Planeta+Testimonio.Barcelona.2000
61 Pedidos al autor: Apartado 2546. 11080-Cádiz. Tel.: (956) 222 838. FAX: (956) 229
450
62 Diario YA del 22-VI-88, pg.23
63 ANDRÉS BRITO: Ciencia “versus” Astrología. La Gaceta de Canarias, 9-IX-90,
pg.39
64 Diario YA del 3-I-92, pg.23
65 DIARIO DE CÁDIZ del 12-VIII-99, pg.9.
66 Diario ABC de Madrid del 19-V-99, pg.96.
67 Revista IBÉRICA de Actualidad Científica. La evolución y el azar, n.163 (I-76), 18
68 MANUEL QUIRELL: Tras los pasos de Dios, VI. Ed. Monte Casino. Zamora.
1997.
69 Diario LA RAZÓN, 18-I-2002, pg. 52.
70 TOMÁS ALFARO: El Señor del azar, 1ª, II, 2. Ed. San Pablo. Madrid. 1997.
71 Diario ABC de Madrid, 10-V-89, pg.57
72 INTERNET: Boletín SOI, 13-XI-98
73 LUIS MIRAVITLLES: Visado para el futuro, II, 4. Libros RTV. nº3, 1969
74 YELENA SAPÁRINA: El hombre, animal cibernético, V, 11. Ed. Planeta.
Barcelona, 1972
75 Revista IBÉRICA de Actualidad científica, n.160 (X-75), 349
76 SALVADOR DE MADARIAGA: Dios y los españoles, 2º, III. Ed. Planeta.
Barcelona, 1975
77CLAUDE TRESMONTANT: El problema del alma, II, 5. Ed. Herder. Barcelona,
75 Revista IBÉRICA de Actualidad científica, n.160 (X-75), 349
76 SALVADOR DE MADARIAGA: Dios y los españoles, 2º, III. Ed. Planeta.
Barcelona, 1975
77CLAUDE TRESMONTANT: El problema del alma, II, 5. Ed. Herder. Barcelona,
1974
78 VINTILA HORIA: Viaje a los centros de la Tierra, 2º, II, 3.Ed. Plaza y Janés.
Barcelona, 1971
79 CLAUDE TRESMONTANT: El problema del alma, II, 1. f. Ed. Herder. Barcelona,
1974
80 SALVADOR BORREGO: Dogmas y crisis,III. México. 1994.
81 SALVADOR BORREGO: Dogmas y crisis,III. México. 1994.
82 YELENA SAPÁRINA: El hombre, animal cibernético, IV, 1. Ed. Planeta.
Barcelona, 1972
83 Revista MUY interesante, n.113 (X-90) pg.140
84 Revista IBÉRICA de Actualidad Científica: El Biomagnetismo, n.197, (II-79),66.
85 Revista MUNDO CIENTÍFICO, n.40 (X-94) 946.
86 MANUEL M. CARREIRA, S.I.Profesor de Física y Astronomía en la Universidad
de Cleveland (EE.UU.): El creyente ante la Ciencia. Cuadernos BAC, n.57, I, 1.
Madrid, 1982.
87 Diario ABC de Madrid, 6-III-91, pg. 63.
88 Revista INVESTIGACIÓN Y CIENCIA, V-82, pg.88.
89 Revista IBÉRICA de Actualidad Científica, n.36 (VI-65),219.
90 ABC cultural 173 ( 24-II-95 ) 55
91 INTERNET: http://encarta.msn.com
92 P. RIAZA, S.I. : Ciencia moderna y Filosofía, n.54. BAC. Madrid.
93 MANUEL M.CARREIRA,S.I.: Metafísica de la materia, VII,1.Universidad de
Comillas. Madrid.
94 PATRICIO DÍAZ PAZOS: Las supercuerdas en INTERNET,
www.civila.com/chile/astrocosmo
95 SILVANO BORROSO: El evolucionismo en apuros, 3ª, X Ed. Criterio-
Libros.Madrid.2000.
96 TOMÁS ALFARO: El Señor del azar, 1ª, I, 1,b. Ed. San Pablo. Madrid. 1997.
97 MANUEL QUIRELL: Tras los pasos de Dios, VII. Ed. Monte Casino. Zamora.
1977.
98 RAFAEL RODRÍGUEZ DELGADO:Del Universo al ser humano,I,2,a.
Ed.McGraw-Hill.Madrid.1997
99 JESÚS SIMÓN, S.I.: A Dios por la Ciencia,XIV. Ed. Codesal. Sevilla. Este
interesantísimo libro, da mucha cultura sobre las maravillas de la Naturaleza, y
engrandece la sabiduría de Dios, Autor de ella.
100 MIGUEL RUBIO: La Biónica. Revista IBÉRICA de Actualidad Científica, n.16
(X-63) 400-402.
101 ADOLF HAAS: Evolución y Biblia, II. Ed. Herder. Barcelona, 1965
102 Revista. IBÉRICA de Actualidad Cien tífica, n.138 (X-73)551
103 FOTHERGILL: Evolución, marxismo y cristianismo en Teilhard de Chardin,II. Ed.
Plaza.Barcelona.
104 ANTONIO ROMAÑÁ, S.I.:Estado actual de la cosmología. Epílogo.
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105 ISAAC NEWTON: Optics, 3º edición. London 1721, pg. 344s.
106 GARRIGOU-LAGRANGE: DIOS, su existencia, II, 2. Ed. Palabra. Madrid. 1976

108 JOSÉ ANTONIO GALINDO: Dios no ha muerto, IV, 6, 5, a. Ed. San Pablo.
Madrid. 1996.
109 PAUL DAVIES: La mente de Dios. Ed. Interamericana de España. Madrid. 1976.
110 SALVADOR DE MADARIAGA: Dios y los españoles, Introducción. Ed. Planeta.
Barcelona.
111 MANUEL QUIRELL: Tras los pasos de Dios, VIII. Ed. Monte Casino. Zamora.
1997.
112 JOSÉ M. RIAZA, S.I.: Azar, Ley, Milagro, II, 1. Ed. BAC. Madrid, 1964
113 JOSÉ M. CIURANA: Pruebas racionales de la existencia de Dios, V.C. Difusora
del libro. Madrid.
114 JUAN LUIS RUIZ DE LA PEÑA: Teología de la creación, 2ª, VIII, 3, 3. Ed. Sal
Terrae. Santander
115 MANUEL QUIRELL: Tras los pasos de Dios, II. Ed. Monte Casino. Zamora.

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