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3.- EL COSMOS NO ES ETERNO

Autor: P. Jorge Loring | Fuente: Para Salvarte


3,1. «El cosmos no puede haber existido desde la eternidad»20.

Es dogma de fe que el cosmos no es eterno, sino que ha sido creado por Dios en el principio del tiempo. Dice San Pablo que Dios es «el Creador de todas las cosas. Él existe antes que todas las cosas» 21 .
«El ateísmo marxista se basa en la eternidad de la materia. Afirma que la materia ha existido desde toda la eternidad, y de este modo no necesitan a Dios-Creador. Pero la “eternidad de la materia” es una
afirmación, no una demostración. Físicamente es inverificable, y filosóficamente es inaceptable. Pero los marxistas, que se precian de no admitir en su doctrina teórica y práctica sino los hechos que la Ciencia ha demostrado ser ciertos, esta afirmación de “la eternidad de la materia” la admiten sin demostración alguna. La imponen, sin más, como un postulado base de su ateísmo»22. «Los marxistas-leninistas no demuestran la eternidad de la materia y por eso no consiguen desplazar la necesidad de un Dios, causa primera de todo cuanto existe»23.

«Casi por todas partes -informa Le Monde- el materialismo dialéctico como instrumento de análisis histórico está en retroceso. Si puede decirse que Marx ha muerto ya en el Este, el marxismo apenas resulta operativo en la historiografía occidental»24 .

«Marx era rabiosamente ateo, pero no por convicciones racionales, sino por motivos emocionales y psicológicos... El psicólogo no tiene más remedio que reconocer en Marx un odio personal hacia el cristianismo casi idéntico al que sentía Freud... Tanto Marx como Freud -ambos judíos decían
que rechazaban el cristianismo en nombre de la Ciencia; pero lo verdaderamente innegable es que aquel rechazo provenía de un elemento emotivo»25 .

«Para Marx el ateísmo no era una consecuencia de ninguna clase de demostración. Era un postulado no sujeto a demostración, y del que había que partir»26.

«La idea materialista-marxista de una materia eterna es totalmente anticientífica. Está en contradicción palmaria con todos los datos de la Ciencia moderna»27.

Por el contrario «la Ciencia moderna le niega al Universo una existencia eterna, sea en el pasado, sea en el futuro»28 .

«Modernamente, como consecuencia de los nuevos descubrimientos científicos, el principio de la eternidad de la materia, ha resultado ser completamente falso según reconocen, con rara unanimidad, los propios hombres de ciencia quienes afirman que la materia comenzó en un momento determinado, hace algunos miles de millones de años»29 .

«Si el cosmos comenzó necesitó de un Ser distinto del cosmos que lo puso en la existencia. De la nada absoluta, nada sale. A este Ser Creador del cosmos, le llamamos Dios. Por eso el materialismo marxista es imposible»30.

Le oí decir en una conferencia a D. Angel González Alvarez, Rector de la Universidad Complutense de Madrid, y Catedrático de Metafísica y Miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas: «El ateo afirma que Dios no existe, pero no tiene pruebas para demostrarlo, porque no las hay. El ateísmo es una profesión de fe en la NO existencia de Dios».

«El ateísmo no se prueba científicamente. Por eso, más que de ateísmo científico, hay que hablar de ateísmo literario»31.
Nietzsche y Sartre, cuando hablan de la «muerte de Dios», no tienen argumentos para demostrar la NO existencia de Dios. Lo que tienen es el deseo de que Dios no exista, porque «si Dios no existe, todo está
permitido»32 .

«La inexistencia de Dios no ha podido nunca demostrarse, ni se podrá demostrar jamás»33.

Dijo Pascal: «Prefiero equivocarme creyendo en un Dios que no existe, que equivocarme no creyendo en un Dios que existe. Porque si después no hay nada, nunca lo sabré; pero si hay algo, tendré que darcuenta de mi rechazo». «El ateo nunca podrá estar seguro de que la verdad no está en esa fe que él rechazó» 34.

El científico italiano Antonio Chiichichi, dice en Il Tempo de Roma:
«El ateísmo no tiene a sus espaldas ni la ciencia ni la razón. El ateísmo es también un acto de fe. La única diferencia es que el ateo tiene fe en la nada, y el cristiano la tiene en Dios. Quien quiera profesar la fe en la nada, que continúe siendo ateo; pero a condición de que no pretenda que su opción esté motivada por razones científicas»35.

«El pretendido principio de la eternidad de la materia, está en abierta contradicción con los resultados que nos ofrece la ciencia moderna. El que quiera estar de acuerdo con los últimos descubrimientos científicos que señalan una edad en la existencia de la materia, no tiene más remedio que negar la eternidad de la materia, pues las pruebas que los científicos aducen
son concluyentes»36.

«Hoy sabemos que ninguna estrella puede brillar un tiempo infinito.
Se le acabaría el combustible. Un universo eterno es incompatible con la existencia de procesos físicos irreversibles»37 .
Existen algunas discrepancias entre las cifras que se dan como edad de la materia. Pero lo importante es que todo el mundo está de acuerdo en aceptar una edad para la materia. Si la materia ha tenido un principio, no puede ser eterna38 .

«Antes, cuando en los siglos XVIII y XIX, Ciencia y Religión se hallaban en conflicto, a nosotros, los católicos, nos llamaban retrógrados, ignorantes y obscurantistas. Ahora, por una curiosa ironía de los tiempos, estos “cariñosos” adjetivos, los podemos dirigir con mucha mayor razón, a los ateos recalcitrantes, que realmente dan muestras de atraso e ignorancia,
cuando se empeñan en seguir defendiendo la eternidad de la materia, a pesar de que la ciencia moderna, con pruebas experimentales, nos indica bien claramente que la materia tiene una edad y un principio en el existir»39

«La vida finita del cosmos es algo científicamente probado. El científico que se para aquí, y dice que no sabe del origen del cosmos, es por pura pereza intelectual, pues donde no llega la Física llega la Metafísica.
Basta ser hombre y tener sentido común para comprender que el origen finito del Universo debe tener una causa adecuada fuera del mismo Universo»40. Esta causa no es otra sino Dios.

La eternidad de la materia no se puede demostrar porque es un absurdo.

En efecto: la materia tiene una existencia sucesiva41, es decir, con un antes y un después; es decir, medible por el tiempo. Las sucesivas transformaciones de la materia y los cambios de la Naturaleza se van midiendo por el paso de los días, de las horas y de los minutos. Y todo lo que es medible por el tiempo, tiene una existencia temporal y limitada, no eterna.

El tiempo es la duración del movimiento42. «El tiempo no existe como algo independiente de los seres sucesivos. (...) Se basa en el movimiento de las cosas»43. En los cambios de la materia.
Y lo eterno no cambia. No tiene principio ni fin. Está siempre en el momento presente. No está sujeto al paso del tiempo.
Si la materia en evolución fuera eterna querría decir que ha pasado por una serie infinita de momentos sucesivos44. Y si no se llega al principio desde aquí hasta allá, tampoco se puede llegar desde allá hasta aquí, pues la distancia es la misma.
Efectivamente, la misma distancia hay de Madrid a Barcelona, que de Barcelona a Madrid.

El mismo tiempo hay del día de hoy al primero de enero de 1950, que desde ese día hasta hoy. Si por más que subiéramos por la escalera del tiempo no llegaríamos nunca al principio del cosmos, tampoco llegaríamos nunca del principio del cosmos al día de hoy, si ese principio estuviera en la eternidad.

Es así que hoy existe el cosmos actual que vivimos, luego si hemos llegado hasta hoy, también desde hoy, subiendo por la escalera del tiempo, podemos llegar, con el entendimiento, al principio del cosmos, por lejano que esté.

Es decir, que el principio del cosmos no está en la eternidad: el cosmos no es eterno.

Si el cosmos no es eterno, es necesario otro Ser que sea eterno, pues todo lo que empieza necesita de otro para empezar a existir.

3,2. El único Ser eterno es Dios, porque Dios es el único Ser por el que no pasa el tiempo, que está totalmente fuera de la medición del tiempo.





El tiempo es la duración del movimiento, y Dios es inmutable, es pura actualidad. En Él no hay antes ni después. Es un presente permanente.
Todo esto se demuestra en Filosofía.

«Nosotros vivimos en el tiempo y no podemos concebir un ser que exista fuera del tiempo... Alguna intuición podemos tener de lo que es existir fuera del tiempo, cuando pensamos en las esencias, por ejemplo, en la esencia del triángulo: la triangularidad. No tiene sentido preguntar cuándo empezó a existir, ni cuanto tiempo lleva existiendo. La triangularidad no dura, simplemente es»45.
Todo esto puede ser difícil de entender para personas que no están acostumbradas a cuestiones filosóficas. Es como pedirle a un matemático que explique en dos palabras la resolución de las ecuaciones diferenciales o de las integrales elípticas; o, sencillamente, el uso de las tablas de logaritmos, a quien no ha estudiado matemáticas. Esto es imposible sin dedicar primero muchas horas, y aun años, a explicar multitud de conceptos preliminares indispensables.

Y desde luego, no se debe buscar en esto una evidencia, como el axioma «el todo es mayor que su parte» y «dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sí». Pero es interesante la afirmación de Lindner, Profesor de Química Técnica en la universidad alemana de Karlsruhe: «La Ciencia afirma que el cosmos es finito, que la materia no es eterna y que por lo tanto existe un Creador»46 .

3,3. No se trata de demostrar la existencia de Dios científicamente, pues el estudio de Dios no es objeto de la Ciencia, sino de la Teología.




El objeto de la Ciencia no es estudiar a Dios. La Ciencia estudia la Naturaleza.
A Dios lo estudia la Teología. Por eso no tiene sentido buscar argumentos científicos para demostrar la existencia de Dios.
La Ciencia se limita a responder a «cómo» se realizan las cosas.

El «porqué» y «para qué» es propio de la Filosofía.
Sin embargo, la Ciencia sí nos da datos que nos hacen razonable la creencia de Dios.
Esto es lo que dijo el Papa Juan Pablo II en su audiencia general del 10 de julio de 1985:
«Cuando se habla de pruebas de la existencia de Dios debemos subrayar que no se trata de pruebas de orden científico experimental.
»La pruebas científicas en el sentido moderno de la palabra, valen sólo para las cosas perceptibles por los sentidos, dado que solamente sobre éstos pueden ejercitarse los instrumentos de la indagación y de la verificación de los que se sirve la Ciencia.
»Querer una prueba científica de la existencia de Dios significa hacer descender a Dios a las filas de los seres de nuestro mundo y, por lo tanto, equivocarse metodológicamente sobre lo que es Dios; la Ciencia debe reconocer sus límites y su impotencia para alcanzar la existencia de Dios; no puede ni afirmar ni negar esta existencia.

»Pero de todo esto no debe sacarse la conclusión de que los científicos sean incapaces de hallar en sus estudios científicos motivos válidos para admitir la existencia de Dios.

»Si la Ciencia como tal no puede alcanzar a Dios, el científico, que posee una inteligencia cuyo objeto no está limitado a las cosas sensibles, puede descubrir en el mundo las razones para afirmar un Ser que lo supera.
»Muchos científicos han realizado este descubrimiento. »Quien con espíritu abierto reflexiona sobre aquello que está
implicado en la existencia del Universo, no puede impedir el llegar al problema del origen. Instintivamente cuando somos testigos de ciertos acontecimientos nos preguntamos cuáles son las causas del mismo.

»Una hipótesis científica como la expansión del Universo hace descubrir más claramente el problema: si el Universo se encuentra en continua expansión, ¿no debería llegar en el tiempo hasta lo que se podría llamar el “momento inicial”, aquel en el que la expansión comenzó?
»Cualquiera que sea la teoría adoptada sobre el origen del Universo, esa cuestión más fundamental no puede ser eludida.
»Este Universo en constante movimiento postula la existencia de una causa que, dándole el ser, le ha comunicado este movimiento y continúa alimentándolo.

20 PASCUAL JORDAN: El hombre de ciencia ante el problema religioso III,12. Ed. Guadarrama.Mad
21 SAN PABLO: Carta a los Colosenses,1:16s.
22 CARLOS STAEHLIN, S.I.: Ateísmo marxista, 4. Ed. EAPSA. Madrid.
23 B. ORTONEDA, S.I.: Principios fundamentales del marxismo-leninismo, pg. 712.Espasa Calpe.
24 Revista PALABRA n. 245 (XII, 1985)31.
25 LEPP: Ateísmo en nuestro tiempo, pg. 56-60. Ed. Mc Millan. New York, 1966.
26 VITTORIO MESSORI: Algunas razones para creer, XIII. Ed Planeta +Testimonio.Barcelona.2000
27 MANUEL Mª. CARREIRA, S.I.:Profesor de Física y Astronomía de la Universidad de Cleveland (EE.UU.): Antropocentrismo científico y religioso. Ed. A.D.U.E. Madrid,1983.
28 ROBERTO JASTROW: Until the Sun dies, pg. 30. Norton, New York, 1977.
29 JOSÉ Mª CIURANA: En busca de las verdades fundamentales, Apéndice. Ed.Bosch. Barcelona 1988. Breve pero excelente libro que responde acertadamente a sutítulo.
30 CLAUDE TRESMONTANT: Ciencia del Universo y problemas metafísicos, pgs.33,52, 57 y 73. Ed. Herder. Barcelona, 1978.
31 CLAUDE TRESMONTANT: El problema de la Revelación, Introducción. Ed.Herder. Barna, 1973.
32 SANTIAGO MARTÍN: ¿Para qué sirve la fe? , 4s. Ed. Temas de hoy. Madrid.1995.
33 EUSTAQUIO GUERRERO,S.I.: Jesucristo, la mejor prueba de la fe católica, VII,2. Ed. Mensajero
34 VITTORIO MESSORI: Algunas razones para creer, II. Ed. Planeta+Testimonio.Barcelona. 2000.
35 Diario YA del 31-III-87,pg. 6.
36 JOSÉ Mª. CIURANA: Fin del materialismo ateo, IV, C. Ed. Bosch. Barcelona, 1974.37 PAUL DAVIES: LA MENTE DE DIOS, II, 4. Ed. McGraw-Hill. Madrid.1996
38 JOSÉ Mª. CIURANA: Fin del materialismo ateo, IV, C, c. Ed. Bosch. Barcelona,
1974. Excelente libro para razonar las sinrazones del ateísmo
39 JOSÉ Mª. CIURANA: Fin del materialismo ateo, IV, E. Ed. Bosch. Barcelona, 1974.
40 GIAN CARLO CAVALIERI: Revista PALABRA, n. 235 (XI, 1985)32
41 ANTONIO DÚE, S.I.: Dios y la Ciencia, XIII. Granada
42 ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.: Teología de la salvación, 2ª, III, 149. Ed. B.A.C.Madrid.
43 JESÚS MARÍA GRANERO, S.I.: Credo, 1º, XII. Ed. Escelicer. Cádiz.
44 FRANCISCO DE LA VEGA, S.I.: Apuntes de Filosofía, 5º curso. Colegio de El Palo. Málaga
45JUAN LÓPEZ PEDRAZ, S.I. Cuando se está perdiendo la fe, III,A,4. Ed. Sal Terrae. Santander.
46 LINDNER: Facing Reality, IV, Ed. M.Lindner Verlag. Karlsruhe.1997.

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